Debido a la caza por los seres humanos, por lo menos 5 de las 13 especies de ballenas actualmente existentes en el mundo se encuentran ya al borde de la extinción. Para proteger las ballenas, la Comisión Ballenera Internacional prohibió en 1986 la caza comercial de ballenas y, sin embargo, a partir de 1987, la prohibición se volvió flexible cuando se permitió una caza limitada “con fines de investigación”. A pesar de una oposición amplia, Japón insiste en cazar cada año grandes cantidades de ballenas en nombre de la investigación científica. (Xinhua/Reuters) 
Una enorme ballena está revolviéndose en una playa y sobre ella se agitan las horcas de acero; arrastrado por un poderoso cabrestante, el forcejeo de este enorme animal resulta débil. Después de tomar licor de arroz por la buena suerte, los matadores introducen sus largos cuchillos en el lomo de la ballena y la sangre le sale como una fuente... Lo que sucede después es muy fácil de imaginarse: Las ballenas son cortadas en pedazos de tamaño de ladrillo, los cuales son enviados a diversos lugares para que los seres humanos los coman fritos o crudos en la mesa.Esto pasa en el Japón desde hace más de 400 años; hoy en día, la caza de ballenas es rechazada por la comunidad internacional. A pesar la presión internacional, ¿sigue el Japón en sus trece? “La caza de ballenas en el Japón tiene tanto fondo cultural como factor político de confrontación con Europa y Estados Unidos,” dijo a este reportero Zhao Gang, investigador asociado del Instituto de Japón de la Academia de Ciencias Sociales de China.La caza de ballenas es una manifestación obstinada de la cultura japonesaEl Dr. Zhao Gang vivió muchos años en el Japón. Al conceder una entrevista telefónica a este reportero, dijo que el gusto de los japoneses por las ballenas tiene una historia de muchos años y que en la época de Shogunate ya comenzaron a comer ballena.En la historia japonesa, productos de ballena constituían exquisitos manjares en los grandiosos banquetes o en los días festivos. La caza de ballenas organizada en el Japón se inició a comienzos del siglo XVII; en aquel entonces, los hombres expertos en la caza de ballenas eran héroes en la mente de las muchachas. Ellos salían a la mar a bordo de barcos de madera, cercaban a una enorme ballena aprovechándose de “su ventaja numérica”, le lanzaban horcas y, tras matarla, la arrastraban a la orilla. A comienzos del siglo XX, la industria japonesa de caza de ballenas introdujo tecnología avanzada; los barcos a vapor e instrumentos eléctricos de caza aumentaron enormemente su fuerza. Antes y después de la Segunda Guerra Mundial cuando el Japón se hallaba en dificultades, la carne de ballena contribuyó grandemente a reducir la crisis de alimentos en el Japón y suministrar a los japoneses necesitados un alimento de rica proteína.Es natural que la industria de caza de ballenas de historia secular haya llegado a ser una “cultura”. La Asociación Ballenera Japonesa dijo que “la caza de ballenas es una parte inalienable de la historia y cultura japonesa y la prohibición de la caza comercial de ballenas está despojando una parte importante de la cultura y tradición japonesa”. El responsable de un museo japonés de ballenas dijo al corresponsal de la agencia AP que la caza de ballenas no es una profesión, sino un orgullo, una historia. Una encuesta publicada por la Asociación Ballenera Japonesa en 2006 muestra que con excepción de un 10% de encuestados que no quisieron comentar, el 60% del resto sostuvieron que el consumo de carne de ballena está estrechamente ligado con la cultura gastronómica japonesa, de manera que se debe conservarlo.Hasta hoy día, siguen las actividades de caza de ballenas en 4 lugares del Japón como Abashiri de Hokkaido. Por todas partes del Japón se ven museos de ballenas, monumentos conmemorativos de la ballena y archivos respectivos. A ojos de los japoneses, la ballena es insustituible por otros pescados.

Una enorme ballena está revolviéndose en una playa y sobre ella se agitan las horcas de acero; arrastrado por un poderoso cabrestante, el forcejeo de este enorme animal resulta débil. Después de tomar licor de arroz por la buena suerte, los matadores introducen sus largos cuchillos en el lomo de la ballena y la sangre le sale como una fuente... Lo que sucede después es muy fácil de imaginarse: Las ballenas son cortadas en pedazos de tamaño de ladrillo, los cuales son enviados a diversos lugares para que los seres humanos los coman fritos o crudos en la mesa.Esto pasa en el Japón desde hace más de 400 años; hoy en día, la caza de ballenas es rechazada por la comunidad internacional. A pesar la presión internacional, ¿sigue el Japón en sus trece? “La caza de ballenas en el Japón tiene tanto fondo cultural como factor político de confrontación con Europa y Estados Unidos,” dijo a este reportero Zhao Gang, investigador asociado del Instituto de Japón de la Academia de Ciencias Sociales de China.La caza de ballenas es una manifestación obstinada de la cultura japonesaEl Dr. Zhao Gang vivió muchos años en el Japón. Al conceder una entrevista telefónica a este reportero, dijo que el gusto de los japoneses por las ballenas tiene una historia de muchos años y que en la época de Shogunate ya comenzaron a comer ballena.En la historia japonesa, productos de ballena constituían exquisitos manjares en los grandiosos banquetes o en los días festivos. La caza de ballenas organizada en el Japón se inició a comienzos del siglo XVII; en aquel entonces, los hombres expertos en la caza de ballenas eran héroes en la mente de las muchachas. Ellos salían a la mar a bordo de barcos de madera, cercaban a una enorme ballena aprovechándose de “su ventaja numérica”, le lanzaban horcas y, tras matarla, la arrastraban a la orilla. A comienzos del siglo XX, la industria japonesa de caza de ballenas introdujo tecnología avanzada; los barcos a vapor e instrumentos eléctricos de caza aumentaron enormemente su fuerza. Antes y después de la Segunda Guerra Mundial cuando el Japón se hallaba en dificultades, la carne de ballena contribuyó grandemente a reducir la crisis de alimentos en el Japón y suministrar a los japoneses necesitados un alimento de rica proteína.Es natural que la industria de caza de ballenas de historia secular haya llegado a ser una “cultura”. La Asociación Ballenera Japonesa dijo que “la caza de ballenas es una parte inalienable de la historia y cultura japonesa y la prohibición de la caza comercial de ballenas está despojando una parte importante de la cultura y tradición japonesa”. El responsable de un museo japonés de ballenas dijo al corresponsal de la agencia AP que la caza de ballenas no es una profesión, sino un orgullo, una historia. Una encuesta publicada por la Asociación Ballenera Japonesa en 2006 muestra que con excepción de un 10% de encuestados que no quisieron comentar, el 60% del resto sostuvieron que el consumo de carne de ballena está estrechamente ligado con la cultura gastronómica japonesa, de manera que se debe conservarlo.Hasta hoy día, siguen las actividades de caza de ballenas en 4 lugares del Japón como Abashiri de Hokkaido. Por todas partes del Japón se ven museos de ballenas, monumentos conmemorativos de la ballena y archivos respectivos. A ojos de los japoneses, la ballena es insustituible por otros pescados.


El científico de la Universidad de Edimburgo desarrolló una técnica de clonación que implicaba la creación de células madre - que tienen el potencial de ser criadas en cualquier célula del ser humano- desde los embriones humanos.Las células embriónicas o madres son consideradas ampliamente como las células más flexibles en el cuerpo y son vistas como los bloques de construcción del cuerpo.Pero el científico ha adoptado ahora una técnica desarrollado por el profesor Shinya Yamanaka de la Universidad de Kyoto, Japón, que involucra células adulta genéticamente modificadas para hacerlas tan flexibles como las células madre. La investigación ha sido realizada en ratones.El científico cree que un método rival desarrollado en Japón tiene la clave para curar condiciones médicas graves. El nuevo método crea células madre desde fragmentos de la piel y podría eliminar la necesidad de usar los embriones humanos.Wilmut dijo que su propio equipo de investigación mantuvo una reunión en la que se acordó que el método japonés tiene más potencial que el uso de células embriónicas.“El trabajo que fue descrito por Japón de usar una técnica para cambiar células de un paciente directamente en las células madre sin hacer un embrión tiene mucho más potencial”, dijo el científico a través de la cadena BBC.“Aunque sólo ha sido descrito para los ratones, cuando estuvimos considerando qué opción seguir, si la de clonar o la de copiar el trabajo de Japón, decidimos copiar el trabajo de Japón en Japón”, dijo el científico.“Decidí hace unas semanas no seguir con la transferencia nuclear—el métod usado para crear a la oveja Dolly”,dijo admitiendo que el nuevo método “era más fácil de acceptar a nivel social”.Pero Wilmut cree que dentro de cinco años la nueva técnica proporcionará una alternativa mejor y éticamente más acceptable para clonar embriones para la investigación médica.En 1997 el equipo de Wilmut hizo los grandes títulos de la prensa en todo el mundo cuando presentaron a Dolly, el primer animal creado a partir de una célula adulta.






